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La OMS declara emergencia sanitaria internacional por el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia sanitaria de importancia internacional ante el avance del brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y q…

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado una emergencia sanitaria de importancia internacional ante el avance del brote de ébola que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y que ya ha generado alarma en países vecinos como Uganda y Ruanda. La decisión del organismo de Naciones Unidas refleja la gravedad de una situación que, según informaciones publicadas por varios medios, tardó más de un mes en ser identificada oficialmente tras circular de forma silenciosa en el noreste del territorio congoleño.

Un brote que se extendió sin ser detectado

Uno de los aspectos más preocupantes de este nuevo episodio de ébola es el tiempo que el virus estuvo activo antes de ser reconocido por las autoridades sanitarias. De acuerdo con la información disponible, el patógeno habría circulado durante más de un mes en el noreste del Congo sin que se activaran los protocolos de alerta, lo que habría permitido una mayor propagación inicial y dificultado las labores de rastreo de contactos.

Esta demora en la detección es uno de los factores que más preocupa a los expertos en salud pública, ya que el ébola es una enfermedad con una tasa de mortalidad elevada y su contención depende en gran medida de la rapidez con la que se identifiquen y aíslen los casos.

Respuesta regional: Ruanda cierra su frontera con el Congo

La propagación del brote ha llevado a los países limítrofes a adoptar medidas preventivas de carácter urgente. Ruanda ha procedido al cierre de su frontera con la República Democrática del Congo como medida de contención, una decisión que pone de manifiesto el temor a que el virus cruce las fronteras y se instale en nuevos territorios.

Por su parte, Uganda también figura entre los países afectados o en situación de riesgo elevado según las informaciones recogidas por distintos medios de comunicación, lo que amplía el perímetro geográfico de la emergencia más allá del foco original en el Congo.

Trabajadores sanitarios, en primera línea de contención

Sobre el terreno, los equipos de salud desplegados en las zonas afectadas trabajan para frenar la expansión del virus en condiciones que, históricamente, han resultado extremadamente exigentes. El ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas, lo que convierte a los trabajadores sanitarios y a quienes participan en los rituales funerarios en grupos especialmente vulnerables.

La OMS y otras organizaciones internacionales han subrayado la necesidad de reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica, garantizar el suministro de equipos de protección individual y acelerar el despliegue de vacunas disponibles, cuya eficacia ha sido demostrada en brotes anteriores.

Qué implica la declaración de emergencia internacional

La declaración de Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII) es el nivel de alerta más alto que puede emitir la OMS. Su activación obliga a los Estados miembros a reforzar las medidas de vigilancia en fronteras y puertos, facilita la movilización de recursos internacionales y permite coordinar la respuesta global de una forma más ágil.

No es la primera vez que el ébola motiva este tipo de declaración: el brote registrado entre 2018 y 2020 en el este del Congo también fue catalogado como emergencia internacional, y la epidemia de África Occidental de 2014-2016 causó más de 11.000 muertes y se convirtió en la más devastadora de la historia de la enfermedad.

Contexto: el ébola en la República Democrática del Congo

La RDC es el país del mundo que más brotes de ébola ha registrado desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976 a orillas del río que le da nombre. La inestabilidad política, los conflictos armados en el este del país y las dificultades de acceso a determinadas zonas han complicado históricamente la gestión de estas emergencias sanitarias.

La comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación, a la espera de que la OMS y los gobiernos afectados ofrezcan datos actualizados sobre el número de casos confirmados, fallecidos y contactos bajo seguimiento. Por el momento, la cautela es la nota dominante entre los organismos de salud pública, que insisten en que la respuesta temprana y coordinada es la clave para evitar que el brote se convierta en una crisis de mayor alcance.

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