El fruto seco que los cardiólogos recomiendan para reducir un 30% el riesgo de infarto
Un cardiólogo avala el consumo diario de un fruto seco concreto para proteger el corazón El cardiólogo Aurelio Rojas ha puesto el foco en un alimento accesible y cotidiano que, según su criterio clíni…

Un cardiólogo avala el consumo diario de un fruto seco concreto para proteger el corazón
El cardiólogo Aurelio Rojas ha puesto el foco en un alimento accesible y cotidiano que, según su criterio clínico, puede marcar una diferencia significativa en la salud cardiovascular: un fruto seco cuyo consumo habitual, a razón de unos 30 gramos diarios —lo que equivale aproximadamente a un puñadito—, se asocia con una reducción del 30% en el riesgo de sufrir un infarto de miocardio.
La recomendación del especialista se suma a un creciente consenso entre profesionales de la cardiología que señalan a este alimento como uno de los más beneficiosos para el corazón, por encima de otras opciones populares como las almendras o los anacardos, que también acumulan evidencia científica favorable pero que, según estas fuentes, quedarían en un segundo plano frente al fruto seco en cuestión.
Qué fruto seco destaca entre los cardiólogos
Aunque el titular del cardiólogo Rojas no desvela explícitamente el nombre del alimento, diversas fuentes especializadas en salud cardiovascular coinciden en señalar a las nueces como el fruto seco de referencia para el cuidado del corazón. Los expertos consultados por distintos medios apuntan que quienes incorporan unos 30 gramos de este alimento a su dieta diaria presentan un riesgo notablemente menor de desarrollar enfermedades cardiacas graves.
Esta cantidad, equivalente a un pequeño puñado, resulta fácil de integrar en la alimentación cotidiana, ya sea como tentempié entre horas, añadida a ensaladas o incorporada al desayuno. Los cardiólogos subrayan que la constancia es clave: los beneficios se asocian al consumo regular y mantenido en el tiempo, no a ingestas puntuales o esporádicas.
Por qué protege el corazón
Los frutos secos en general, y algunos en particular, son ricos en ácidos grasos insaturados, antioxidantes, fibra y minerales como el magnesio y el potasio, nutrientes que contribuyen a regular los niveles de colesterol, reducir la inflamación y mejorar la función de los vasos sanguíneos. Estas propiedades explican, según los especialistas, su impacto positivo sobre el sistema cardiovascular.
En el caso concreto de las nueces, su alto contenido en ácidos grasos omega-3 de origen vegetal —en particular el ácido alfa-linolénico— las convierte en un aliado especialmente valorado para la salud del corazón, según la literatura científica disponible.
Una recomendación que se extiende más allá de los 50 años
Aunque el cuidado cardiovascular es relevante a cualquier edad, los especialistas hacen especial hincapié en la importancia de incorporar estos alimentos a partir de los 50 años, una etapa en la que el riesgo de sufrir eventos cardiacos aumenta de forma progresiva. Cardiólogos consultados por varios medios han elaborado listas de hasta nueve frutos secos recomendables para esta franja de edad, destacando siempre la importancia de integrarlos dentro de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable.
Las almendras y los cacahuetes también acumulan evidencia sobre sus beneficios para el corazón, al aportar nutrientes protectores, pero los expertos parecen reservar el primer puesto para aquel fruto seco cuyo consumo de 30 gramos diarios se ha vinculado de forma más directa y consistente con esa reducción del 30% en el riesgo de infarto.
Un hábito sencillo con gran impacto potencial
El mensaje de fondo que transmiten los cardiólogos es claro: pequeños cambios en la alimentación diaria pueden tener consecuencias relevantes sobre la salud a largo plazo. Incorporar un puñadito de frutos secos a la rutina no requiere grandes esfuerzos ni desembolsos económicos significativos, pero su impacto acumulado sobre el sistema cardiovascular puede ser, según estos profesionales, verdaderamente importante.
Como siempre en materia de salud, los especialistas recuerdan que ningún alimento actúa como remedio milagroso por sí solo, y que estos beneficios se potencian cuando forman parte de un patrón alimentario variado, acompañado de ejercicio físico regular y la evitación de hábitos perjudiciales como el tabaquismo o el sedentarismo.
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