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SEP da marcha atrás al calendario escolar…

Ciudad de México. Lo que parecía una decisión oficial para adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 terminó convirtiéndose en un ejemplo…

negocios.vim@gmail.com 4 min min 7 lecturas

Ciudad de México. Lo que parecía una decisión oficial para adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 terminó convirtiéndose en un ejemplo más de la falta de planeación educativa en México. La Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Mario Delgado Carrillo, reculó parcialmente en su propuesta de modificar el calendario escolar debido a las altas temperaturas y al Mundial de Futbol 2026, luego de una ola de críticas provenientes de padres de familia, docentes, especialistas y gobiernos estatales.

La polémica inició tras la reunión nacional del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), donde se planteó adelantar el fin de clases al 5 de junio de 2026 para Educación Básica y Media Superior, argumentando riesgos por calor extremo y afectaciones logísticas derivadas de la Copa Mundial de la FIFA que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, apenas horas después del anuncio comenzaron las contradicciones.

Mientras algunos estados aseguraban que el ajuste ya era un acuerdo prácticamente definido, otros gobiernos locales afirmaban no haber recibido lineamientos oficiales claros. Posteriormente, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió revisar nuevamente la medida, dejando en evidencia que la SEP lanzó una propuesta nacional sin tener consenso total ni claridad sobre sus implicaciones sociales y académicas.

Una decisión que parecía más reacción que estrategia

La realidad es que México sí enfrenta temperaturas extremas que ponen en riesgo a estudiantes y docentes en cientos de escuelas sin ventilación adecuada, sin agua potable o incluso sin electricidad suficiente. Eso no está en discusión.

Lo cuestionable es la manera en que la SEP manejó el tema.

Porque una modificación al calendario escolar nacional no puede anunciarse como si fuera una prueba piloto ni cambiarse dependiendo de la presión mediática del momento. Millones de familias organizan vacaciones, trabajo, cuidados infantiles y gastos económicos con base en fechas oficiales. Los docentes planean evaluaciones, cierres administrativos y procesos escolares con meses de anticipación.

Y aun así, la autoridad educativa pareció improvisar.

Más grave aún fue justificar parte del cambio por el Mundial 2026. Aunque las sedes mexicanas serán Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, la propuesta impactaba a estudiantes de todo el país, incluso en estados donde el evento prácticamente no tendrá afectación operativa.

La educación no puede ponerse en pausa por logística futbolística.

El verdadero problema: escuelas sin condiciones dignas

La discusión también exhibió una realidad incómoda que el sistema educativo mexicano arrastra desde hace años: miles de escuelas no están preparadas para enfrentar olas de calor cada vez más intensas.

En lugar de presentar un plan nacional de infraestructura escolar —con ventilación, techumbres, hidratación y protocolos climáticos— la salida inmediata fue reducir días de clase.

Especialistas en educación advirtieron que México ya enfrenta rezagos importantes de aprendizaje tras la pandemia, y disminuir semanas efectivas del calendario podría profundizar problemas de comprensión lectora, matemáticas y abandono escolar.

Una SEP atrapada entre política y presión social

La marcha atrás de la SEP dejó una sensación clara: el Gobierno Federal midió tarde el impacto político de la decisión.

  • Primero se anunció el cambio.
  • Después llegaron las críticas.
  • Luego comenzaron las aclaraciones.
  • Y finalmente apareció el mensaje de “todavía se está revisando”.

La pregunta inevitable es: ¿cómo una decisión que afecta a más de 30 millones de estudiantes puede comunicarse sin una postura definitiva?

La educación pública requiere certeza, no ocurrencias administrativas.

Porque detrás de cada ajuste de calendario hay familias reorganizando su vida, docentes rehaciendo planeaciones y estudiantes que merecen estabilidad institucional.

  • El calor extremo es real.
  • La logística del Mundial también.
  • Pero improvisar con el sistema educativo nacional no debería ser opción.

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