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Estados Unidos amenaza con no prorrogar el T-MEC con México y Canadá: claves de una negociación decisiva

La administración de Estados Unidos ha lanzado una advertencia de alto impacto para la región: Washington podría negarse a prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerd…

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La administración de Estados Unidos ha lanzado una advertencia de alto impacto para la región: Washington podría negarse a prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo comercial trilateral que rige los intercambios económicos de América del Norte. La amenaza abre un escenario de incertidumbre para los tres países y sitúa a México en el centro de una negociación de enorme trascendencia.

La amenaza de Washington y el contexto del T-MEC

El T-MEC, que entró en vigor en julio de 2020 en sustitución del antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), incluye una cláusula de revisión que obliga a las partes a evaluar el acuerdo cada seis años. La próxima revisión formal está prevista para 2026, aunque la prórroga automática del tratado se extendería hasta 2036 si ninguno de los firmantes solicita su renegociación o salida. Es precisamente en ese mecanismo donde Estados Unidos ha decidido aplicar presión, al señalar que no garantiza su continuidad en los términos actuales.

Según la información disponible, la postura estadounidense apunta a exigir condiciones más favorables para sus intereses antes de comprometerse con una extensión del pacto. Esta actitud negociadora genera inquietud tanto en México como en Canadá, cuyos modelos exportadores dependen en gran medida del acceso preferencial al mercado estadounidense.

Ebrard, en el centro de la negociación

El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, asume un papel protagonista en este proceso. Según medios mexicanos, el funcionario afronta una de las negociaciones más delicadas de su carrera política y técnica, con la mirada puesta en la Casa Blanca y en las demandas que el equipo del presidente Donald Trump podría plantear sobre la mesa. Los analistas advierten de que México corre riesgos reales si la contraparte estadounidense endurece sus exigencias en materia de reglas de origen, inversión extranjera, política energética o relaciones comerciales con terceros países, especialmente China.

¿Qué ocurriría si Estados Unidos no ratifica la prórroga?

Ante la pregunta de qué sucedería si Washington decide no renovar el acuerdo, los escenarios varían según los expertos y los propios actores políticos. El diario Reforma plantea la posibilidad de un vacío legal y comercial de consecuencias impredecibles para las cadenas de suministro norteamericanas. Sin embargo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha intentado rebajar la alarma al señalar que el T-MEC seguirá vigente hasta 2036 aunque Estados Unidos no ratifique la prórroga, dado que el mecanismo de salida del tratado requiere un proceso formal que ninguna de las partes ha activado todavía.

Revisión anual, una propuesta sobre la mesa

En paralelo a la tensión diplomática, medios como El Universal informan de que existe una propuesta en discusión que contempla la posibilidad de establecer revisiones anuales del acuerdo, en lugar de esperar al ciclo de seis años previsto en el texto original. Esta fórmula podría servir como válvula de escape para gestionar las fricciones comerciales de forma más ágil, aunque también implica una mayor exposición de México y Canadá a las presiones recurrentes de su socio mayoritario.

Un pulso con consecuencias para toda la región

El T-MEC ampara un comercio trilateral que supera el billón de dólares anuales y sostiene millones de empleos en los tres países. Cualquier ruptura o deterioro del marco jurídico que lo regula tendría efectos inmediatos sobre sectores como el automotriz, el agrícola, el tecnológico y el manufacturero. Para México, que ha consolidado a Estados Unidos como destino de cerca del 80% de sus exportaciones, las consecuencias de una renegociación en términos desfavorables o de una salida unilateral estadounidense serían especialmente graves.

La situación obliga a la diplomacia mexicana a moverse con cautela en un entorno político marcado por el proteccionismo de la administración Trump y por las presiones internas en Estados Unidos para revisar los términos del comercio con sus vecinos. Las próximas semanas serán determinantes para conocer si la amenaza se materializa en una posición negociadora formal o si, por el contrario, las partes logran encauzar el diálogo hacia una renovación del acuerdo.

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